INTERNACIONAL

Fuente citada: EL MOSTRADOR.CL
3 de Agosto del 2006

Análisis internacional: Invasión israelí en El Líbano: Cambio de paradigma en las relaciones de poder

por  Juan Francisco Coloane


La comunidad internacional se hace cómplice de la situación por su inmovilismo e inoperancia que se agudiza al estar el sistema multilateral políticamente trizado, sino quebrado en dos partes: los que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad y lo que no lo tienen. Un sistema de castas de países que no fue capaz de soñar ni la reina Victoria de Inglaterra.

Después del devastador bombardeo israelí -último hasta ahora de esas proporciones- , en la ciudad de Qana, en una situación donde cualquier sorpresa mayor no se descarta, los más involucrados con las decisiones políticas parecen estar en el círculo vicioso de gestiones improductivas para lograr el cese al fuego que se ve cada vez más esquivo.

Las 48 horas de suspensión de los bombardeos y ataques a El Líbano ofrecidos por Israel para permitir un callejón de rescate a los heridos y víctimas después del bombardeo a Qana, y la reiteración de que los ataques continuarían después de estas 48 horas , es un claro indicador del apoyo que Israel posee –de facto- desde los Estados Unidos, las propias Naciones Unidas (con el derecho a veto de Washington y Londres), y desde la Comunidad Europea.

La comunidad internacional se hace cómplice de la situación por su inmovilismo e inoperancia que se agudiza al estar el sistema multilateral políticamente trizado, sino quebrado en dos partes: los que tienen derecho a veto en el Consejo de Seguridad y lo que no lo tienen. Un sistema de castas de países que no fue capaz de soñar ni la reina Victoria de Inglaterra.

Hemos apuntado en notas anteriores que debería existir una razón mayor que la de erradicar a Hezbollah de un área geográfica, para iniciar un ataque tan devastador y desequilibrante en las relaciones de poder en la zona, y que dicha señal apunta, por tanto, a un plan mayor.

Que por tres soldados israelitas capturados, Israel iniciaría el devastador ataque a El Líbano, después de haber entrado en “negociaciones con nuestros enemigos” (como lo expuso Ehud Olmert ante el propio lobby israelí en los EEUU poco antes de esta invasión), es una materia de alta inteligencia reservada para los tres países de los cuales depende un cese al fuego efectivo: EEUU, el Reino Unido e Israel.

¿Es un puzzle de inteligencia, o es un cambio de paradigma en las relaciones de poder en la zona? De otra forma no tiene explicación que dos de los servicios de inteligencia más poderosos del planeta que intentan negociar una salida, como son los del Reino Unido y los EEUU, no hayan anticipado un plan de contingencia y que todo se vea dilatado a costa de vidas civiles, y en muchos casos de niños. Por cierto, no han podido “conseguir” en dos y tres semanas el cese al fuego. ¿Lo quieren, no pueden vencer la resistencia de Hezbollah, se trata de una obra de demolición de largo alcance?, son preguntas a estas alturas banales.

Alguien engaña a alguien y hay más de un centenar de países con sus respectivas ciudadanías haciéndose conjeturas al respecto, desde las políticas hasta las más populares en los medios, que son las militares. Las más difundidas abundan acerca de si Hezbollah es o no capaz de resistir, o si Siria o Irán continuarán en la ‘cruzada contra Occidente'.

Más errores de “inteligencia” después del desastre Irak 2003 son concebibles pero en menor escala. Lo más probable es que el ataque de Israel a El Líbano sea el cambio de paradigma esperado en las relaciones de poder en la región.

Irak 2003 demostró ser el “test exitoso” de que se podía derrocar un régimen con un fraude en la información, y el “mundo no se venía abajo”. El ataque de Israel a El Líbano en otra escala , y con otra fineza geopolítica, es el test definitivo para ese cambio de paradigma en las relaciones de poder en el Medio Oriente y en la zona adyacente.

¿Revolucionario? Desde la trinchera de los que desean cambiar los hábitos políticos de árabes y musulmanes en la zona y otras zonas también, sí lo es. Desde el otro punto de vista, desde los afectados directamente y a la distancia, por este cambio de paradigma, es una aberración. Al menos es arbitrario sin consulta previa con la Asamblea General de la ONU, aunque suene irónico y trágico decirlo.

Una clave del problema: Estados Unidos y su sistema político abierto

La libertad con la cual Israel actúa, responde al resultado de una de las operaciones de penetración a un sistema político de otro país más exitosas de que se tenga memoria.

Stephen M. Walt, en su libro Taming American Power (2005), ofrece un detallado y profundo análisis del sistema político de los Estados Unidos y la penetración de Israel y su lobby. Es aquí donde se podrían encontrar las claves de una virtual “impunidad internacional” de Israel respecto a sus acciones tanto en El Líbano como en el territorio palestino a lo largo de las décadas.

Walt recuerda a Ariel Sharon enfatizando que la mejor manera de ayudar a Israel es que los Estados Unidos ayuden a la agrupación (Aipac), que correspondería al Comité Israelí Americano para los Asuntos Públicos, que es una de los lobbies israelí más potentes en los Estados Unidos.

Según Walt, “Israel debe ser el caso más exitoso de la manipulación que un estado hace del sistema político doméstico, en el caso de los Estados Unidos”. Esta posibilidad, insiste el autor, se debe a que el sistema político norteamericano es un sistema abierto como no se constata en ningún otro país del mundo. Es un rasgo más bien propio de la permeabilidad del sistema político que impera en los Estados Unidos, que una señal de que el país sea culturalmente o intrínsecamente “pro Israel”.

La penetración del lobby israelí en la política doméstica de los Estados Unidos es histórica. Como es bien sabido, cuando el presidente Harry Truman decide apoyar -sin consulta e impulsivamente- la creación del Estado de Israel en 1947, su Secretario de Estado, George Marshall, le advierte que está tomando esa decisión por razones de presión doméstica. Era el comienzo del proceso de simbiosis política más rotundo y efectivo de la época de pos guerra: la alianza estratégica de largo plazo estadounidense-israelí .

Parece inconcebible que en una situación en donde el Gobierno del Líbano ha reiterado que ellos se reservan el derecho a negociar con Hezbollah, la respuesta de Israel sea la de continuar con los bombardeos. Ahora resulta que Israel practica el verdadero estilo –el único- de la acción preventiva. El precedente es más preocupante que el de las propias acciones de los EEUU y el Reino Unido en Irak 2003, y que el de la propia invasión de Israel a El Líbano en 1982.

Cuando los EEUU y el Reino Unido con una pequeña alianza invade a Irak, al menos lo hicieron después de una consulta al Consejo de Seguridad de la ONU que fue rechazada.

El Estado de Israel pegó el primer golpe, y los seguirá pegando, porque el sistema internacional por lo observado hasta el momento en el fondo lo protege, aunque exista todo un coro de editoriales que lo condenen.

En los hechos concretos, Israel sabe que la condena editorial en Europa o los Estados Unidos a los hechos de Qana, no les impide seguir actuando. El rechazo a su unilateralismo, y arbitrariedad desmedida en atacar un país vecino que no le ha declarado la guerra para dar cuenta de milicias guerrilleras antagónicas, no es más que la reacción esperable para estar bien con lo políticamente correcto.

La situación es inequívoca. Con las últimas declaraciones se constata que Israel posee un veto más poderoso aún del que los EEUU posee, y que es el de la verdadera acción unilateral.

La dilación por más de tres semanas en obtener un cese al fuego, demuestra no solo la incapacidad de los mecanismos internacionales para detener bombardeos indiscriminados, sino que está demostrando que cuando existen objetivos tan importantes como los de cambiar la fisonomía política del Medio Oriente, las vidas de civiles e inocentes no cuentan.