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Sí,
Ignacio permanece en cada chileno libre
y vivirá para siempre.
Tenía al momento de su asesinato 30 años, casado con Cecilia
Carvallo, un hijo de 7 años: Lucian. Economista, profesor ayudante
de cátedra de la Escuela de Economía de la Universidad
de Chile y Profesor titular de Economía en el Instituto ARCIS.
Todo Chile se conmocionó ante la tragedia, amigos y colegas elevaron
sus voces clamando justicia, exigiendo la verdad. Los economistas socialistas
le rindieron un sentido último saludo: "Ignacio era nuestro
compañero, un amigo a quien nos unían pedazos de historia
de esos que no se borran fácilmente de la memoria ni del corazón.
"Ignacio tenía sólo 30 años, era joven, inteligente
y apasionado, era sincero en sus convicciones, valiente y demostrativo.
Sentimos una mezcla de asco y de vergüenza. Vergüenza de ser
parte de una nación en la cual proliferan personas ávidas
de sangre y muerte. Asco ante la indiferencia de tantos, para quienes
12 muertes es algo que casi forma parte de una mentira".
Quien mejor puede reflejar cómo era Ignacio, es Cecilia, su compañera
quien en diversos testimonios lo compartiera con los chilenos... "Ignacio,
mi marido fue un destacado profesional, economista, con un nutrido curriculum
(para ser tan joven) que incluye investigaciones y cursos de postgrado
importantes, reconocidos en el ámbito profesional de su especialidad.
Como su compañera, quiero destacar que Ignacio antes, mucho más
allá de economista, se caracteriza por tener una gran sensibilidad
y vitalidad que le dieron una perspectiva muy amplia y profunda frente
a la vida. Todas las actividades y decisiones que asumió, las
hizo de la manera más directa y dándose por, entero. Y
es así, como la decisión más fundamental y tremendamente
generosa que tomó Ignacio en su vida fue la de luchar por su
patria; para que en Chile terminaran definitivamente las horribles violaciones
a los derechos humanos, porque el pueblo de nuestro país pudiese
aspirar a los derechos más legítimos; como la estabilidad
económica, el derecho a la educación, a la salud, etc.
y porque, en definitiva, se erradicara la miseria y el hambre en la
cual tienen que sobrevivir cada vez más y más chilenos
de nuestro país.
Así como asumió su compromiso político y social
con esa fuerza y entrega, lo fue también en lo social, con sus
amigos, que los fue conservando con una calidad humana enriquecedora;
tenían grandes polémicas y discusiones (fue famoso Ignacio
por su genio y vehemencia) pero precisamente de estas relaciones francas
iban saliendo las nuevas ideas.
Como compañero y papá, su ternura y amor apasionado lo
demostró siempre. Ignacio era extraordinariamente cálido,
cariñoso, ¡tan tierno! (eso sí con las personas
que él quería y elegía, no con todos, su trato
en general era parco).
Por su personalidad fuerte tuvimos problemas y como en toda relación
humana, se nos hicieron difíciles algunas situaciones, pero siempre
queriéndonos profundamente; pudimos ir superando etapas.
A nuestro hijo lo adoraba y fue su máximo orgullo. No le pudo
dedicar todo el tiempo que hubiese querido, pero todo lo que no le pudo
dar en tiempo lo dio con creces en la calidad de su entrega.
Pasaron momentos y vivencias de un valor fantástico: jugaban
y a la vez le iba enseñando y estimulando. Tenía largas
conversaciones sobre la luna, los planetas, el movimiento de la tierra,
etc... Lo acompañaba a dormirse contándole cuentos inventados
por él o cantándole canciones. A Ignacio le fascinaba
la poesía, se sabia de memoria una cantidad impresionante de
canciones y poemas, que Lucian puede seguir cantando ahora... Últimamente
se habían dedicado a jugar ajedrez.
Nosotros fuimos una pareja cada vez más unida, nuestra relación
afectiva iba enriqueciéndose cada vez más y más.
A pesar de lo difícil que nos resultaba estar como pareja, porque
tuvimos que separarnos físicamente (el último tiempo,
Ignacio ya no vivía con nosotros) pero todo se compensaba porque
siempre nos estábamos amando aunque fuera a la distancia.
Nosotros, sus familiares, no descansaremos hasta que se juzgue y se
castigue a los culpables de este horrible asesinato.
La pérdida de Ignacio es irreparable para el pueblo de Chile,
pero no así su semilla y ejemplo de patriotismo, que seguirá
iluminando a miles de chilenos".
Sí. Ignacio permanece en cada chileno libre y vivirá para
siempre.
¡No hay perdón
ni olvido!
Pero la Operación Albania recién se había iniciado.
Ese mismo día en la tarde en la zona sur de Santiago, Santa Rosa
y Varas Mena se llenó de vehículos extraños, entre
ellos un furgón Suzuki celeste, en Bello Horizonte con Varas
Menas se estacionó a las 17:30 horas.
Testimonios Extraidos de "El Rodriguista"
Nº37 año 1989
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