Fuente citada: El Mostrador.cl 12 de Febrero de 2007
Análisis internacional:
La invasión de EEUU a Irak, una imagen de un desastre absoluto
por Juan Francisco Coloane
Una inversión que bordea los US$ 100 mil millones al año no puede obtener resultados como los que hasta ahora exhibe la coalición que encabeza Washington en en Bagdad. Algo no encaja en este cuadro, y lo más probable es que ello sea parte del plan destinado a desintegrar Irak, para continuar inmediatamente con una ofensiva en contra de Irán.
Un publicista amigo dice que, usando la marca sueca de vodka Absolut con Irak como tema, se leería en inglés: “Absolut Disaster”. Una frase sobre la imagen del presidente de EEUU, George W. Bush, y el gabinete de guerra original, que programó la invasión y quizás el actual desastre.
La idea podría ser de mal gusto para los millones de iraquíes que sufren diariamente, pero legítimamente calza al dedo con la operación que se está llevando a cabo en Irak.
Hemos dicho anteriormente que una inversión que bordea los US 100 mil millones al año- la cifra conocida para 2006 es de US$ 130 mil millones para Irak y Afganistán- no puede terminar en el actual desastre. Algo no encaja en el cuadro, y es más probable que ello sea parte del plan de desintegrar Irak y continuar inmediatamente con Irán.
Se deben tomar decisiones importantes y quienes pueden y deben, al parecer, no están en condiciones de hacerlo, porque se está demostrando que cualquier medida, no disminuye la intensidad de la violencia.
Es la información que fluye por The New York Times y otros medios de EEUU, que reclaman un límite ante tanta inconsistencia. El proceso político con Irak se desbandó, porque hay guerra y no política. Eso sucede cuando un puñado de civiles, ajenos a la ciencia militar, quieren dedicarse a ser soldados.
Del estudio Hamilton-Baker, no se desprende que la ocupación sea el problema fundamental. También se percibe que, al formarse una serie de situaciones nuevas durante cuatro años de guerra, una conclusión inicial es de que ahora existe otro Irak.
Del anterior Estado iraquí, sólo queda el espectro de la otrora poderosa administración pública. La población no es la misma, habiendo alrededor de un cuarto de la población en calidad de desplazados, con un aumento de los que migran a los países vecinos.
Una fuente dice que el país está todo revuelto, fragmentado y disperso. Que perdió su centro político, lo que es peor. Aquella advertencia del ministro de Información del anterior régimen, Al Sharaf, de mediados de abril de 2003, cuando misteriosamente no se ofrecía resistencia, se está haciendo realidad: "Responderemos en forma no convencional y saldrán avergonzados de Bagdad".
Acercamiento al Baas
Los analistas del Pentágono y de la Casa Blanca tratan de ordenar el debate, y hablan de tres y hasta de cuatro guerras simultáneas, pero omiten dos elementos centrales. Primero, que el eje de la violencia, es el rechazo a la ocupación. Segundo, que el esfuerzo de establecer puentes políticos con la resistencia a la ocupación ha ocupado un lugar terciario en las prioridades.
Tanto el Gobierno iraquí como la administración de la ocupación continúan renuentes a establecer una alianza de pacificación con el Partido Baas, que dirigía el ejecutado Sadam Hussein. Este formación –lo hemos repetido en estas páginas- todavía conserva la red de nivel nacional haciéndolo todavía, el partido político más importante de Irak.
El Gobierno actual y los partidos que lo apoyan no tienen raigambre, y en muchas partes de Irak, son vistos como una prolongación de la ocupación. Los informes sobre Irak, eluden analizar este problema.
Una fuente dice que "el Baas tendrá el estigma del anterior régimen y de Saddam, pero las formaciones políticas nuevas y las de los exiliados, no es que tengan estigma, tienen la realidad del desastre a la vista", y agrega que "a pesar de los esfuerzos por exterminarlos. Hay un error en señalar que el Baas es formado casi exclusivamente por sunitas. Ellos forman parte del país, y tienen su representación en todos los grupos religiosos".
Lo informes oficiales sobre la situación en Irak ponen el acento de que la violencia en Irak en gran parte es obra de este partido, pero no señalan que los esfuerzos por integrarlos han sido reducidos, en comparación con los esfuerzos por exterminarlos.
Avance hacia Irán
La captura de un diplomático iraní por un contingente iraquí el 4 de febrero forma parte de la estrategia de la Casa Blanca, para sumar factores que justifiquen la intervención militar en Irán. La nación iraní ha sido acusada por Washington, y algunos países de la Comunidad Europea con intereses en Bagdad, de promover la desestabilización en Irak.
La acusación está respaldada por la misma viscosidad de evidencias que llevaron a formar una alianza reducida para invadir Irak. Si bien es una pequeña señal, es una que al fin y al cabo representa el rango de posibilidades de elevar el contenido de un dossier que permita que los EEUU forme una alianza más amplia de la que hizo posible la actual ocupación en Irak.
Bush y el Partido Republicano, después de cuatro años de guerra con enormes gastos, necesitan con urgencia de un contundente dossier que justifiquen tanto la invasión en Irán, como la permanencia de las tropas en Irak, sobre todo frente a la percepción generalizada de que la guerra en el primer país está perdida.
En este sentido, un clima de desestabilización, en función de introducir sistemas políticos democráticos en una zona amplia que incluya Irán, El Líbano, Siria y, por supuesto, prolongando la ocupación en Irak, sería la salida política más viable para la actual administración Bush, y para los EEUU, como país en el largo plazo.
No se concibe a un EEUU retirando las tropas en un ejercicio tipo Jimmy Carter. De hecho, un socialista como Rodríguez Zapatero retiró las tropas, que eran mínimas, con una inversión política menor. Y, sin embargo, España, como muchos otros países de la Comunidad Europea, bajo una resolución de las Naciones Unidas, cooperan con la ocupación bajo el eufemismo de ayudar al gobierno iraquí.
Desde esta perspectiva, tanto EEUU como la Comunidad Europea, y de alguna forma una mayoría de países que forman las Naciones Unidas, están preparados para un escenario de desestabilización de la zona, si es por la causa de la democracia. Las votaciones del Consejo de Seguridad de la ONU –el foro donde se supone que está representada la comunidad internacional- contra Irán han sido unánimes, y han contribuido a cerrar el debate en pro de una intervención. El aislamiento de Siria no es un factor menor.
El clima lánguido y poco decidido en Europa y en los EEUU, estaría indicando que el plan de intervención en Irán y prolongar la ocupación a Irak estaría decidido, y que sólo faltaría ponerle la fecha y el número de aliados para la operación. Y aunque la información haya sido negada oficialmente por las autoridades estadounidenses, son dos pinzas de la misma estrategia de control en la zona. De otra forma, no se justifica un desastre de cientos de billones de dólares. |